Que un niño duerma con la boca abierta o respire frecuentemente por la boca puede parecer un hábito sin demasiada importancia. Sin embargo, cuando la respiración oral se mantiene durante el crecimiento, merece la pena estudiar por qué ocurre y valorar cómo está funcionando y desarrollándose toda la región orofacial.
La respiración, la posición de la lengua, la deglución y el equilibrio de los músculos de labios y mejillas están relacionados con la función de la boca durante el crecimiento.
Por eso, en Clínica Dental Vargas Ridao no nos fijamos únicamente en si los dientes de un niño están rectos o torcidos. También estudiamos por qué se están desarrollando de esa manera.
¿Qué entendemos por respiración oral?
Lo normal es que, en reposo, respiremos principalmente por la nariz y mantengamos los labios cerrados.
Sin embargo, algunos niños pasan buena parte del día o de la noche respirando por la boca. En ocasiones existe una causa que dificulta la respiración nasal y, en otras, el patrón puede mantenerse como un hábito adquirido.
Algunas señales que pueden hacernos prestar atención son dormir habitualmente con la boca abierta, mantener los labios separados durante el día, roncar, presentar sequedad de boca al despertarse, mantener la lengua en una posición baja o tener dificultades para mantener los labios cerrados cómodamente.
Detectar una de estas señales de forma aislada no permite realizar un diagnóstico. Pero cuando son frecuentes, conviene valorar al niño.
¿Qué tiene que ver respirar con la posición de los dientes?
Mucho más de lo que puede parecer.
Durante la infancia, los maxilares están creciendo. La lengua, los labios y la musculatura de la cara ejercen fuerzas sobre ellos constantemente.
En una función equilibrada, la lengua adopta una determinada posición en reposo y participa en funciones tan básicas como tragar, hablar o masticar.
Cuando un niño mantiene habitualmente la boca abierta para respirar, la postura de la lengua también puede modificarse. Si esta situación se mantiene durante el crecimiento, puede coexistir con alteraciones en el desarrollo de los maxilares y la mordida.
Por eso es importante no estudiar únicamente los dientes de manera aislada.
Lengua, labios y deglución: todo está relacionado
La respiración oral es solo una de las funciones que valoramos dentro de un estudio miofuncional.
También podemos encontrar una posición inadecuada de la lengua, deglución atípica, dificultad para mantener un correcto sellado labial o determinados hábitos adquiridos durante la infancia.
Cuando existe un desequilibrio, mover los dientes puede corregir la consecuencia, pero no necesariamente el patrón funcional que está detrás. Aquí aparece una de las grandes diferencias entre la ortodoncia puramente correctiva y el enfoque miofuncional.
¿Qué es el tratamiento miofuncional?
El tratamiento miofuncional busca detectar y reeducar patrones relacionados con la respiración, la lengua, la deglución, los labios y otros hábitos orales.
No se trata simplemente de colocar un aparato. Dependiendo de cada niño, el tratamiento puede combinar ejercicios de reeducación funcional, seguimiento profesional y dispositivos intraorales específicos.
El objetivo es conseguir una función más equilibrada y, durante las etapas de crecimiento, favorecer unas mejores condiciones para el desarrollo oral.
¿Puede evitar que mi hijo necesite ortodoncia?
No necesariamente.
Es importante explicarlo porque el tratamiento miofuncional no debe presentarse como una alternativa que garantice evitar brackets o alineadores.
Hay niños que, pese a realizar un tratamiento temprano, necesitarán posteriormente ortodoncia. Sin embargo, detectar determinadas alteraciones funcionales durante el crecimiento permite actuar sobre ellas en un momento especialmente favorable y puede formar parte de una planificación ortodóncica más completa.
La clave está en no esperar necesariamente a que todos los dientes definitivos hayan salido para valorar cómo se está desarrollando la boca.
¿Cuándo deberíamos consultar?
Si observas que tu hijo respira habitualmente por la boca, duerme con ella abierta, ronca, mantiene la lengua entre los dientes o presenta poco espacio para la erupción dental, es recomendable realizar una valoración.
No significa necesariamente que exista un problema ni que sea necesario comenzar un tratamiento. La primera decisión es siempre diagnosticar.
En Clínica Dental Vargas Ridao, en Vigo, estudiamos conjuntamente la posición dental, la mordida, el crecimiento de los maxilares y la función orofacial para determinar qué está ocurriendo y si es conveniente intervenir.
Si has observado alguno de estos hábitos en tu hijo, puedes solicitar una valoración con nuestro equipo para estudiar su desarrollo oral y determinar si existe alguna alteración que debamos tratar.
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